¿Cerebro=Computadora?


“Como no entendemos muy bien el cerebro, recurrimos a la tecnología como modelo. La vieja neurociencia imaginaba el cerebro como un telégrafo. Freud lo comparaba con un sistema hidráulico. Leibniz con una fábrica. Hoy la metáfora es la computadora digital.”

–John Searle

En la actualidad está muy generalizado recurrir a la computadora como metáfora del cerebro. Si bien es cierto que la ciencia está avanzando cada vez más rápido, también es verdad que los seres humanos no son ni serán máquinas, ni las máquinas pueden llegar a ser personas. Muy a pesar de lo que diga el transhumanismo, los 100tífikoz sin ética y hasta el hombre bicentenario.

Del querer ser a la audacia.

Estas comparaciones reduccionistas existen desde hace décadas, si no es que siglos. Han servido para intentar explicar y comprender el funcionamiento del cerebro, como cualquier analogía. Sin embargo, más allá de los fines educativos, muchas son erróneas, y sólo han contribuido a deshumanizar lo humano y humanizar lo inanimado. A lo Disney pero sin final feliz.

Respecto al tema, Jorge Ibáñez dice aquí que “Ésta es una respuesta simple a un problema complejo, y tiene consecuencias dramáticas en nuestra comprensión de lo psicológico y lo biológico.” 

Y tiene razón. Ejemplos sobran acerca de cómo en vez de ayudar a comprender, como buena metáfora, sólo entorpece la comprensión de lo humano. A futuro esto va a dificultar trazar la línea entre lo humano y la máquina, pero eso le compete a quienes estudian el transhumanismo. A mí lo que me interesa son los errores de interpretación porque son los que marcan claramente la diferencia.

Un error motivó este post: “Si estás leyendo esto, seguramente tienes una mente más poderosa que la computadora más rápida del planeta[…]” escribió Susie Pearl. La finalidad de la frase es hacerte sentir capaz, inflarte el ego porque libro de superación personal. Pero, independientemente de lo que pretende transmitir, es una afirmación falsa. Las computadoras son mucho más veloces para procesar datos que el ser humano. Si lo dudas, intenta multiplicar mentalmente una cantidad de, dígamos, 7 cifras aleatorias por otra de 8 y luego prueba en tu computadora para ver quién lo hace primero. Eso no quiere decir que las computadoras sean mejores, y tampoco hay manera de afirmar que nosotros lo somos. Es cierto que nuestro cerebro es capaz de hacer cosas que una computadora no puede, pero es precisamente porque su naturaleza es distinta al funcionamiento de una máquina. Tal vez después pueda ser imitado, pero jamás igualado, por eso casi toda comparación cerebro-computadora, independientemente de su veracidad, queda fuera de lugar en muchas ocasiones.

Ya sé que esa autora no es el mejor ejemplo, pero no es el único, ni el más preocupante. Hace algunos meses estuve revisando frases sobre el cerebro y neurociencia. Me abrumó la cantidad de comparaciones cerebro-computadora que encontré en frases de 100tífikoz con cierto prestigio y reconocimiento. Siempre he dudado de las vacas sagradas de la academia porque es bien sabido que “el doctorado no quita lo tarado”, que el poder corrompe y el privilegio ciega. Aun así no deja de sorprenderme la incapacidad de algunos “hombres de ciencia” para comprender su propia naturaleza humana. 

La computadora será el sereno, pero no cerebro.

El hombre creó a la máquina a su imagen y semejanza porque la máquina desde su origen ha sido, es y será una herramienta del hombre. Es decir, el parecido NO es mera coincidencia. Pero es sólo eso: un parecido derivado de su origen y nada más. En ese sentido, la ciencia ficción nunca va a superar a la realidad: El cerebro no es ni será una computadora, ni la computadora es ni será un cerebro jamás.


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